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Estudios en el extranjero: Before you leave

UKBA evaluará el nivel de inglés de estudiantes extranjeros.

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Preocupa el hecho de que los oficiales no serán capacitados para revisar la competencia de los solicitantes, como parte de una campaña para excluir a los candidatos falsos de los procesos de aplicación para visas.

Cualquier alumno que esté gestionando un permiso de estudios en el Reino Unido y haya entregado pruebas de suficiencia en el idioma anglosajón, podría verse imposibilitado de ocupar su lugar en algún salón de clases de un colegio y/o universidad; si un funcionario de inmigración considera que su dominio del inglés no es suficiente.

Desde el pasado 30 de julio, el personal encargado del otorgamiento de visas alrededor del mundo fue dotado de poderes especiales; con la finalidad de añadir una nueva línea de defensa en contra de solicitudes engañosas. Sin embargo, los “verdaderos” estudiantes podrían resultar afectados por decisiones arbitrarias e injustas, ya que los oficiales no han sido entrenados como asesores lingüísticos.

Durante el anuncio de la nueva regulación, Damian Green, Ministro de Inmigración del Reino Unido, aseguró que “con más entrevistas y el aumento de mecanismos para descubrir falsos estudiantes, nuestros funcionarios podrán hacer frente a abusos con mayor efectividad y proteger al país de aquellos que desean jugar con el sistema”.

Para los próximos 12 meses, la Agencia de Fronteras del Reino Unido (UKBA: United Kingdom Border Agency) espera entrevistar a 14 mil interesados en obtener visas de estudiante de Nivel 4: Más del 5 por ciento de las 250 mil solicitudes que estiman recibir. Dichas entrevistas serán asignadas a personas provenientes de países donde el riesgo de abuso es mayor, así como también a quienes aplican para estudiar en instituciones que no se encuentran en las listas de “patrocinantes de alta confiabilidad” manejadas por la agencia. Las preguntas girarán en torno al historial educativo y de inmigración de cada solicitante, sus planes de estudio y su situación financiera.

Por su parte, los entrevistados deberán ser capaces de demostrar, sin la asistencia de un intérprete, que sus niveles de suficiencia en el idioma inglés alcanzan las puntuaciones indicadas en los certificados que introdujeron previamente. En caso de fallar a esta prueba o no acudir a la cita fijada, sus solicitudes de visa serán rechazadas.

Mike Milanovic, Director Ejecutivo de Cambridge Esol, organismo educativo que produce pruebas de inglés aprobadas por la UKBA, considera que el personal de las oficinas de inmigración requiere entrenamiento especial. “Hablar es posiblemente la habilidad más difícil de evaluar. Incluso cuando dicha evaluación es llevada a cabo por profesores de idiomas experimentados, pues necesitan capacitación especial y seguir instrucciones muy detalladas. Además, también es indispensable contar con un amplio sistema de gestión de calidad para respaldar el proceso. De lo contrario, es casi imposible entregar una evaluación justa y confiable”.

Se pudo conocer que la Agencia de Fronteras del Reino Unido recomendó a su personal buscar asesoría en las oficinas del British Council de cada localidad, pero no hay información oficial al respecto que confirme algún entrenamiento lingüístico proporcionado. 

Desde el 2009, demostrar el dominio del idioma inglés ha sido un aspecto fundamental del proceso de solicitud de visas de Nivel 4. De hecho, al año siguiente la UKBA estableció límites de calificaciones obtenidas en pruebas de suficiencia; y el Ministro Green insistió en la importancia de este tipo de exámenes como evidencia. “Las pruebas seguras de inglés garantizan que los estudiantes podrán asistir a clases regulares dentro de cualquier centro educativo”.

El Doctor Rahul Choudaha, Director de Investigaciones del Servicio de Educación Mundial, organismo con sede en Nueva York que se encarga de monitorear instituciones de educación superior; advierte que la evaluación del idioma no detendrá los abusos. “Quizás las entrevistas permitan disuadir a algunas personas de realizar aplicaciones fraudulentas, pero no constituyen el único recurso. Una mejor manera sería investigar de dónde provienen los fraudes. Por ejemplo, muchos agentes educativos asignados por universidades reciben incentivos por cada estudiante que es admitido “por las buenas o por las malas”. Allí podría estar parte del problema”.

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SOBRE EL AUTOR

Licenciada en Comunicación Social, mención Comunicaciones Publicitarias.