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Estudios en el extranjero: Before you leave

Mantener la calma

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Durante años escribí para otra compañía acerca de lo bueno que es realizar movilidad académica. Le ofrecí consejos a quienes necesitaban, traté de ayudar a estudiantes en el exterior, promocioné ayudas económicas, opciones de estudio y universidades. Siempre he querido que todo universitario que quiera y pueda, se vaya de intercambio, aunque sea por poco tiempo.

Vivir en otro país es hermoso y enriquecedor. No obstante, en muchas ocasiones no todo es color de rosa. Ésa es la realidad más constante de estudiar fuera. Al sumarse las complicaciones, arriban los problemas, el estrés y el llanto. Precisamente, eso fue lo que me sucedió en un principio cuando decidí este 2011 realizar movilidad académica.

 

Soy estudiante graduado de la Universidad de Puerto Rico y decidí llegar a la Universidad de Salamanca (España) con el fin de tomar unos cursos de la maestría que en mi universidad no ofrecen y que me contarán como electivas de graduación. Todo me resutaba bello desde la isla: vivir en Europa un tiempo, conocer gente nueva, ver la nieve por primera vez, perderme en ciudades antiguas, aprender a vivir de un modo que donde vivo jamás aprendería. Al llegar a mi destino, todo comenzó al revés: perdí mi ordenador, buscar hospedaje no fue tan sencillo y, por si fuera poco, no podía matricularme en los cursos que quería. 

En algún momento de frustración extrema, quise dejarlo todo y volver a casa. Lloré mucho y hasta sentía que había cometido un error. Error hubiese cometido si no hubiese sido fuerte y perseverante. Una de las experiencias más importantes que se aprende en el extranjero es resolver líos sin ayuda y sin tener un hombro conocido donde reposar las tristezas.  En un país que no es el suyo, aprendemos, y aprendemos de verdad.

Yo, por ejemplo, en menos de un mes me vi en la obligación de entender que por más solo que uno se encuentre, por más difícil que sean las situaciones, hay que mantener la calma y no dejarse llevar por los impulsos. Hay que echar de lado el negativismo y las malas vibras; hay que concentrarse solamente en identificar soluciones, crear un "Plan B" y llenarse de paz.

En momentos difíciles como éstos, aparece la terrible nostalgia por nuestro hogar: eso que comúnmente en mi isla llamamos homesickness. Por eso, debes buscar la manera de comunicarte regularmente con amigos y familiares ya sea a través de correo electrónico, redes sociales, telefonía gratuita por internet o herramientas libre de vídeo-comunicación. Así no te sentirás tan lejos de casa ni en desamparo total. Además, ellos pueden ayudarte en la resolución de los conflictos y te ayudarán a quitar las nubes en la cabeza. Pensarás más claro y tu pesimismo se transformará en positivismo, lo que a la larga siempre trae consigo buenos resultados.

En fin, ¡no te desanimes! Tarde o temprano, los problemas desaparecen y los días grises se vuelven soleados. Una de mis citas favoritas, de esas por las cuales rigo mi vida y mis decisiones, aparece en la novela Marianela de Benito Pérez Galdós, en la voz del personaje Teodoro Golfin. La cita lee: “Adelante, siempre adelante”. Creo que es una buena oración a tener en mente cada instante, y también creo que es un buen comienzo para, precisamente, salir victorioso de los obstáculos que la vida nos presenta.  

 

 

Por Pabsi Drums

 

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SOBRE EL AUTOR

Editor general de Hotcourses Latinoamérica.

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